Saramago ¿ausencia y presencia?

Por: Algún Encontrado

Por los días en que llegó la mala noticia de la muerte del escritor me encontraba leyendo “El viaje del elefante”. Una de sus últimas novelas, en donde se cuenta una aparente historia sencilla que va  reflejando  los  dilemas  que  sufre un elefante y sus acompañantes por buena parte de Europa. Un libro, de un escritor maduro, que cada vez tiene más sentido del humor, que cuenta historias sencillas y sin un nudo tan dramático.

Como digo, me encontraba leyendo porque desde que oí la noticia ya  no supe que hacer con el libro, una parte de mí, tiene intriga de saber qué pasa con Salomón (nombre del elefante) la otra, la que en verdad más me envuelve, no quiere terminar el libro. Una especie de duelo que aún no sé cuándo terminará.

Porque encontrarse con Saramago, ha sido de una manera encontrar unos hombros sobre los que respaldarse. Alguien decía que los mejores libros de auto-superación son los literarios, y tal vez con Saramago se encuentre una buena sugerencia a ser mejor persona.

                                                  Su lenguaje procuraba rescatar la forma en la que se habla, de allí que no prefiriera valerse de los puntos aparte para cortar la secuencia de los hechos ni de las conversaciones, tampoco usaba una retórica llena de intenciones metafóricas que engalanaran el lenguaje, pero vaciadas de un sentido verosímil; donde unos personajes difícilmente existirían como tal. Escribía para recordar, para no olvidar lo que le contaban (ni las personas que le parecían importantes), como lo que aprendió en los tiempos en que vivía con su abuelo analfabeto, ese del que escribiera en su discurso para el nobel, que era el hombre más sabio que había conocido.

saramago 2
Tomada de internet

Antes que nada, el señor Saramago es un político comprometido, un político por convicción a la manera weberiana. Saramago lo explicó en una entrevista: de una manera sencilla en una entrevista:

“…padezco de algo que se puede llamar el comunismo hormonal. Por ejemplo, las hormonas hacen que los hombres tengamos barba  y las mujeres no. Bien, imagínense que hay personas que nacen con ciertas hormonas, que las dirigen hacía el comunismo y las pobres no tiene más remedio que ser así.Bien, ahí tiene usted el motivo por el que sigo siendo comunista, por una hormona que me impone una obligación ética” (Conversaciones con Jorge Halperín)

…padezco de algo que se puede llamar el comunismo hormonal. Por ejemplo, las hormonas hacen que los hombres tengamos barba  y las mujeres no. Bien, imagínense que hay personas que nacen con ciertas hormonas, que las dirigen hacía el comunismo y las pobres no tiene más remedio que ser así.Bien, ahí tiene usted el motivo por el que sigo siendo comunista, por una hormona que me impone una obligación ética”

Siempre que pudo atacó el sistema capitalista, mostrando sus desgracias, sus desavenencias. En “La caverna” sitúa un alfarero que descubre cómo  el sistema capitalista, representado por un centro comercial, pretende homogenizarlo o esclavizarlo. Un sistema que representaría al mundo de las apariencias, como totalidad de la cual no se puede escapar, pero a la cual un alfarero es capaz de hacerle frente, no sabe que pueda conseguir en esta lucha, ni tampoco como puede hacerla vez realidad viva, de un capitalismo que se ha vuelto nuestra caverna.

    Cuando se da a la tarea de rehacer  la vida de Jesús, la pregunta inicial que uno se va haciendo es; ¿por qué un tipo de izquierda le da por hablar de religión? Ahí radica, creo yo, el sentido revolucionario y ético de su posición política, como hombre y como político no le basta con decir que la religión es el opio del pueblo, o repetir al pie de la letra alguna de las consignas clásicas de la izquierda. El señor Saramago es más valiente, se da a la tarea de apegarse lo más que puede a la historia de Jesús, contada por los otros cuatro evangelistas, para ir llenado con inteligencia y buen humos la vida detrás del hijo de dios, al hombre detrás del mito. Esto, para irnos mostrando dos cosas; primero, que el Jesús de la Biblia era tan humano como cualquiera de nosotros; lleno de dudas y cuestionamientos hacia las autoridades, repleto de inseguridades y temores, pero a la vez, con una capacidad de amor, solidaridad e incluso integridad que solo llegamos a tener los seres humanos, y que difícilmente puede llegar a alcanzar el dios cristiano.

La otra cosa seria, aún más aparentemente obvia, que la historia de Jesús  ha sido acomodada, reutilizada y reinterpretada por la institución eclesial para fines políticos y económicos, una iglesia que aliena y la cual sólo persigue su propia auto conservación, al precio que sea; incluso valiéndose de la vida misma del hijo de dios.

Alguna vez, o mejor una de las tantas veces que le escribieron creyentes para reclamarle su intromisión en  la cristiandad, en su libro “Cuadernos de Lanzarote” (un libro en forma de diario), le preguntaba alguien; ¿quién  es usted para hablar de la vida de Jesús, si no es creyente, teólogo o sacerdote? A lo que el señor Saramago respondía; ¿ “acaso Marcos o Juan o los demás eran teólogos…”, si ellos pudieron escribir un evangelio por qué él no podía hacer el suyo?, uno quizá más humano.

saramago5
Tomada de internet

Se interesaba en la religión, para desde dentro cuestionarla, para preguntarle a ella misma y a sus mitos; por qué sí se supone que ayuda a los hombres se ha constituido tan mezquinamente, por qué si es una religión de amor ha traído tras de sí tantas muertes como las de La Edad media o tantas discrepancias internas que han llevado a miles de muertes como las ocurridas entre católicos y protestantes (narradas en su obra de teatro”In nomine Dei“). Su inquietud es política y humanista, se propone rescatar de lo que se pueda,de esa tragedia a lo que nos ha llevado el cristianismo, los principios de amor y solidaridad que no dependen de una religión especifican o quizá se puedan construir en una religión de carácter netamente laico, libre del arbitrio de un dios.                                                                                                                           

Un elemento recurrente, aunque tácito, en la obra de Saramago es la reivindicación de la mujer. Una mujer que tal vez, en buena parte de sus obras sea la misma representación de su amada Pilar, la mujer que lo acompañó por varios años hasta el día de su muerte. La mujer, en “La caverna”, la hija del Alfarero; la mujer del “Hombre duplicado”; la mujer del “Ensayo sobre la ceguera”, una mujer que representa fuerza, inteligencia y amor. Es al único personaje al cual Saramago no le quita la vista, la única que puede ver los horrores y miserias a las que puede llegar el ser humano en momentos de desesperación. Es la mujer que guía a los ciegos, la que asesina por defender su amor y sus principios; o la bella mujer, pelirroja y exuberante del “Evangelio según Jesucristo”, que se entrega al hijo de dios y lo sigue por amor, esa que lo protege y le ayuda a cargar el peso y la “desgracia” de ser el primogénito de una divinidad. La prostituta de Magdala que se volvió de un solo hombre al descubrir la ternura virginal que encontró en el joven Jesús. Es de ella de quien aprende lo más importante, la máxima que iría a caracterizar a Jesús a lo largo de todo el cristianismo (y la cual marcaría la diferencia entre el Antiguo y el Viejo Testamento), el valor del amor; del amar y del dejarse amar.

Un  elemento recurrente, aunque tácito, en la obra de Saramago es la reivindicación de la mujer.

Una mujer que tal vez, en buena parte de sus obras sea la misma representación de  su amada Pilar,

la mujer que lo acompañó por varios años hasta el día de su muerte. 

La mujer es el personaje perspicaz, le sirve a Saramago para construir una trama llena de tensión y cuestionamientos. Una mujer que, a pesar de la posición desventajosa que  la historia de occidente le ha concedido, pone pone en aprietos la inteligencia y la hegemonía masculina.

saramo6
Tomada de internet

Mas no se trata de una reivindicación por un feminismo extremo, que se mande en ristre ante cualquier representación que huela a falo-centrismo, sino  más bien del rescate cotidiano e histórico que la mujer in situ, le ha aportado a toda sociedad.

Alguna vez, dijo Saramago que durante muchos años no había escrito porque sentía que no tenía nada que decir, cuando avistó que ya era el tiempo de la escritura se entregó tenazmente a dicha tarea, porque además consideraba que para escribir no se trataba de estar en un sitio específico que iluminara la cabeza, o de que las musas se decidieran por invadir el espacio creativo del escritor; el que tiene algo que escribir, o mejor aún, el que tiene la necesidad de hacerlo, lo puede conseguir cuando quiera, esa se podría decir que era su consigna. Sabía que no le quedarían muchos años, aun cuando la intensidad de las ideas que lo rondaban estaba intacta.

Ya no escribirá más y el problema no es que la historia lo convierta en un escritor memorable, como muy seguramente ocurrirá. La cosa es que encontrarse con Saramago es encontrarse con el buen humor, con alguien que nos muestra y nos previene ante ciertos males incrustados de nuestra sociedad; un amigo que puede ser frío, rudo y a la vez una especie de bufón, que se ríe del rey (o del sistema capitalista) mientras charla con nosotros.

Ya no estará más a mi lado señor Saramago, y la sorpresa de encontrármelo, las cosas nuevas que tenga que decirme, sólo serán posibles a través de todos los libros que aun no le he leído. Tendré que distribuirlos muy bien a través de mi vida, aunque al fin de cuentas será regida por su ausencia.

 

                                                                                     Catorce de Junio

Cerremos esta puerta.

    lentas, despacio, que nuestras ropas caigan

Como de sí mismos se desnudarían dioses

                          Y nosotros lo somos, aunque humanos.

                             Es nada lo que nos ha sido dado.

saramago
Tomado de http://vlankho. blogspot.com

                                                                                              No hablemos pues, sólo suspiremos

                                                        Porque el tiempo nos mira.                                                                                                                                                                                                Alguien habrá creado antes de ti el sol,

                  Y la luna, y el cometa, el espacio negro,

                                                                                          de las estrellas infinitas

                                                      Ahora juntos, ¿qué haremos? Sea el mundo                                                                                                                                                        Como barco en el mar, o pan en la mesa,

o rumoroso lecho.

                                                                                                       No se alejó el tiempo, no se fue.                                                                                                             asiste y quiere.                                                                                                                                                                                                                                   Su mirada aguda ya era una pregunta                                                                                                           a la primera palabra que decimos: todo.                                                                                                                                                                            Saramago

                            Es tan hondo el silencio    

Es tan hondo el silencio entre las estrellas.

                                   Ni el son de la palabra se propaga,

                                                        Ni el canto de las aves milagrosas.

                                                                    Pero allá, entre las estrellas, donde somos

                                                                                                     Un astro recreado, es donde se oye

                                                                                                                                  El íntimo rumor que abre las rosas.

                                                                                                                                                                                             Saramago (*)

                                                                                  Ejercicio militar

¿Eres campo de batalla o simple mapa?

¿Combate general o de guerrillas?

                                                                                           Tras la cortina de humo que tapa,                                                                                                                                                                                           Qué es lo que hay: paz o nuevas trampas?

                                          Encerrado en este puesto de mando,

                                     Avanzo mis tropas al azar

Y tan deprisa fuerzo como aflojo:

                                  Capitán sin poder, soldado raso.

                                                          Luchando con fantasmas y deseos,

                                                                                                                                                       Ni tan siquiera siento las balas disparadas:                                                                                                                                                                                                                                    Y despliego las banderas de mis besos                                                                                                                                                                                                                                                               En vez de abrir cráteres a dentelladas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              Saramago  

(*)Tomado de: Saramago, José (2005). Poesía Completa. Alfaguara, Bogotá.

       

Be the first to comment

Leave a Reply