¿Rotación o hacinamiento escolar?

A comienzos de este año la Secretaría de Educación del Distrito puso en marcha el llamado Plan Piloto de Rotación de estudiantes, en 11 colegios y que luego se extenderá a numerosas instituciones, o incluso, a todo el Distrito.

En un documento de la SED se menciona que en Bogotá aún hay 85.000 niños y jóvenes fuera del sistema educativo, problema gravísimo que pretende «resolver» aumentando el número de cursos en los planteles sin construir nuevas aulas ni contratar más profesores, «mediante una eficiente planeación académica y administrativa» y el «uso intensivo de espacios no tradicionales de actividad académica».

Es decir que patios, huertas, sala múltiple, corredores, sitios aledaños a la escuela, locaciones culturales del municipio o barrio, hasta las bibliotecas y las salas de tecnología se convertirán en salones de clase. Aunque el proyecto habla de aulas especializadas, lo que hace es acabar con las pocas instalaciones de esa naturaleza para convertirlas en salones. Hay instituciones educativas que han puesto en práctica el sistema de aulas especializadas, que requiere una inversión considerable para dotarlas de manera adecuada. En el colegio de Cafam hay 31 aulas generales y 19 especializadas con un total de 50 salones para 41 grupos escolares de no más de 30 muchachos. No es eso lo que busca la Secretaría de Educación para la educación pública. Un ejemplo es el colegio Juan José Rendón, de Marsella, Risaralda, que tiene 8 aulas para 11 cursos. Los alumnos rotan entre los salones y «los espacios no tradicionales». De esta forma se incrementa la cobertura en «la revolución educativa» uribista.

En el Plan de Rotación de Mockus y Margarita Peña, se imponen 3 bloques de clases de 100 minutos por jornada, con lo que se pretende retirar más docentes. Valga recordar que cuando se amplió la hora de clase de 45 a 60 minutos se trasladó a muchos docentes de todas las instituciones educativas, además pretende someter a los educadores a jornadas de trabajo más extenuantes y obligarlos a responder por los materiales de la mal llamada «aula especializada». Para el maestro esto se constituirá en alud de procesos disciplinarios y le será más difícil su trabajo dada la cantidad exagerada de alumnos.

Sin ninguna duda el Plan de Rotación de estudiantes rebaja la calidad de la educación. Además, enfatiza en que los Pei de las instituciones que los adoptan deben hacer énfasis en los «valores», es decir rebajar más el contenido académico para inculcar con mayor fuerza una «ética de sumisión y obediencia entre los educandos.
Maestros, estudiantes y padres del distrito rechacemos este nuevo atropello contra la educación pública.

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