Ben Moore: “Sin la Luna, no existiríamos”

Tomado de DW. 23 de julio de 2019

Con motivo del 50 aniversario del alunizaje, el astrofísico Ben Moore cuenta en entrevista con DW por qué la Luna es vital para los terrícolas.

La Tierra, desde la Luna.

“La Luna – Una biografía” (2019) es parte de una obra mayor con motivo de la celebración de los 50 años del alunizaje. Se trata de “comprender el origen y la evolución del universo” y cómo se forman las estrellas, los planetas y las galaxias. Moore es profesor de astrofísica en la Universidad de Zürich. DW habló con este británico sobre la mitología de la Luna medio siglo después del “gran salto para la humanidad”.

DW: ¿Por qué les fascina tanto la Luna a los humanos?

Ben Moore: En el firmamento podemos ver la Luna con sus manchas, que no son otra cosa que antiguos campos de lava de basalto, que los chinos relacionaban con liebre o conejo, y las culturas germánicas con niño y hombre.

¿Qué significaba la Luna para antiguas culturas?

Los humanos siempre hemos buscado comprender el mundo que nos rodea. En la antigüedad se inventaban historias para darle sentido al cosmos. Para los sumerios, que inventaron la Escritura y la rueda, hace 5000 años, la Luna era su dios principal. Varios pueblos vinculaban las fases de la Luna con lo que ocurriría en la Tierra, como guerras o hambrunas. Los astrónomos tenían que decirle al rey cuándo iban a ocurrir esas cosas.

¿Hay ejemplos de tales supersticiones?

La astrología sumeria se ocupaba de los augurios y mitos sobre las fases lunares y la aparición de la Luna. Miles de años más tarde, los romanos expandieron eso mitos. Ptolomeo desarrolló la astrología moderna, que hoy conocemos.

Su libro sobre la Luna se lee como una biografía…

Mi libro trata la historia completa de la Luna: todo lo que sabemos, su pasado y futuro; desde su origen hasta su final. Además, investiga el impacto de la Luna en nuestras vidas y en la Tierra. Es fascinante.

¿Cuáles son los efectos de la Luna sobre la Tierra?

La Tierra no tendría estabilidad sin la Luna. Se volcaría, se inclinaría y se bambolearía en el espacio, generando cambio climáticos dramáticos en pocos miles de años. La gravedad de la Luna ejerce presión sobre la esfera giratoria que es la Tierra y la hace girar al ritmo correcto. Además, la Luna ha ayudado a mantener nuestro clima más o menos estable a lo largo de los 4.500 millones de años.

Luego, ¿no existiríamos sin la Luna?

Exactamente. Toda la evolución hubiera sido diferente. Se puede imaginar que la vida se desarrolla alrededor del ecuador o en el océano y, de repente, la Tierra se inclina un poco, transformando todo en glaciares. Es difícil imaginar que nuestras vidas se hubieran desarrollado de esta manera.

Y ¿qué pasa con el lado oculto de la Luna? Pink Floyd lo tematizó en un álbum. Usted fue coautor de un libro para niños sobre extraterrestres en el lado oscuro de la luna. ¿Por qué esa obsesión?

Porque el hombre nunca ha podido ver qué hay detrás de la Luna. Eso le da a todo un encanto especial. El lado “oculto” no es oscuro, porque recibe tanta luz solar como el lado que mira hacia la Tierra. Solo podemos ver este lado, porque cada vez que la Luna gira alrededor de la Tierra, ella misma gira una vez en torno a su propio eje.

Tan misteriosa como parece la Luna ¿cómo es que algunos quieran visitarla?

Ya las primeras narraciones de ciencia ficción en el siglo XVII hablaban de viajes míticos a la Luna. Después de la invención del telescopio, el mismo Galileo escribió uno de los primeros libros de ciencia ficción que nos acercó un poco más a su superficie.

Fueron esas narraciones las que inspiraron a los primeros científicos, como al ruso Konstantin Tsiolkovski, a desarrollar el cohete de múltiples etapas y la famosa ecuación básica de cohetes.

¿Cómo cambió culturalmente la humanidad tras el primer alunizaje?

El principal objetivo de los estadounidenses era invertir grandes cantidades de dinero en el programa Apolo para demostrarle a los soviéticos su superioridad en el espacio. Para nosotros cambió la perspectiva, ahora podíamos observar la Tierra desde la Luna. Esto ha relativizado nuestro planeta, como lo dijo el astrofísico Carl Sagan: ‘La Tierra es un punto azul brillante en un vasto cosmos’.

 

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