Joaquín Sabina: “los artistas han quedado con el culo al aire y sin saber cómo tapárselo”

El cantante español, en entrevista con el periodista Jordi Évole, habló de la muerte, la incertidumbre y los aplausos.

Joaquín Sabina publicó en 2002 un libro de poemas llamado “Ciento volando de catorce”. EFE

Un par de hematomas en la cabeza y titanio en el hombro, son las secuelas de la caída que sufrió el pasado 12 de febrero el cantante español Joaquín Sabina. En una entrevista con el periodista Jordi Évole, Sabina repasó lo que cree que sucedió esa noche en el WiZink Center de Madrid mientras se presentaba junto a Joan Manuel Serrat.

“Sé que me enrollé en un cable y que al siguiente paso me pegué el hostión. Pero el hostión fue más fuerte de lo que pensáis (…) exactamente de lo que pasó no me acuerdo, me acuerdo ya de estar en el suelo y con un dolor en el hombro terrible y pensar en volver a salir (al escenario), pero los médicos y enfermeras me dijeron que ni hablar, que no podía, y efectivamente no podía”, dice

Sobre su aparición en silla de ruedas, el cantante contó: “Eso fue mi primo, el catalán (Joan Manuel Serrat), que tiene un corazón de médico de primeros auxilios y me sacó en silla de ruedas, cosa que yo había jurado que jamás saldría a un escenario en silla de ruedas”. Su regreso al escenario es lejano. Aunque aquella noche se dijo que el concierto se reanudaría en mayo, la crisis generada por el COVID-19 postergará, quien sabe para cuándo, su vuelta a la tarima. “No voy a volver, dicen los augures, que esto va para meses. Y cuando vuelva, será solo con otro disco, imagino, luego pude pasar cualquier cosa”.

En la primera entrevista que concede después del accidente, Sabina hizo referencia a varias situaciones. La muerte, el olvido estatal a los artistas en medio de la pandemia, la solidaridad, los aplausos y el confinamiento. Durante su permanencia en la Unidad de Cuidados Intensivos, dice, escribió varios sonetos y canciones. No ha logrado hacer lo mismo durante de aislamiento. “Este tipo de confinamientos dan más para la meditación personal, los diálogos con uno mismo, si es que eso significa algo, que para hacer cosas para el exterior”, dice.

Sobre el olvido del Estado por los artistas

“Estuve echando mucho de menos en estos días que todos los ministros y el Presidente salen diciendo las ayudas que van a tener todos, a nadie se le ha ocurrido decir que la cultura, los cantantes, los pintores los cineastas, se han quedado con el culo al aire y sin saber cómo tapárselo. Alguien debería pensar que aparte del turismo, uno de los valores más serios que tiene España para exportar, es la cultura. Una cultura impresionante que ya quisieran para sí la mayoría de los países que uno conoce”.

Sobre la muerte

“Me la llevo muy mal, me llevo fatal con la muerte. No quiero saber nada con ella. Me parece un crimen atroz y una injusticia, no tengo la menor intención de morirme, que se muera la muerte.

Ese goteo venía incluso antes del coronavirus. Últimamente se estaban muriendo muchos amigos, pero lo del coronavirus ha sido insoportable, no puede uno acostumbrarse a ese espanto. De hecho, ni los periódicos, ni los telediarios, ni la gente hablando en la calle, consigue acostumbrarse. Es apocalíptico lo que está pasando y además en todos los países del mundo”.

Sobre la muerte de Luis Eduardo Aute

“Gran amigo y además un tipo estupendo. El tipo más artista desde la punta del pelo hasta la uña del pie. Desde que se levantaba hasta que se acostaba no pensaba más que en la canción o en el cuadro o en la película que soñaba. Era 24 horas al día creando. Era un artista químicamente puro, y un amigo muy generoso”. Para recordar al músico, Sabina recomendó dos canciones:

Cuatro y diez La belleza

Sobre este asunto indicó: “Quiero mandarle un beso tremendo a Marichu (esposa de Aute), a la que de ninguna manera le llamaré su viuda, porque siempre ha sido y sigue siendo su mujer”.

Y las letras aterrizan en la entrevista. Las letras del pasado que están más presentes que nunca. Dos canciones. Millones de momentos y fatales coincidencias.

Esta noche contigo

Que no arranquen los coches
Que se detengan todas las factorí­as
Que la ciudad se llene de largas noches
Y calles frí­as

Que se enciendan las velas
Que cierren los teatros y los hoteles
Que se queden dormidos los centinelas
En los cuarteles

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Quién me ha robado el mes de abril
Cómo pudo sucederme a mí
Quién me ha robado el mes de abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón

“Ya lo sé, fue el cabrón del coronavirus”, dice Sabina.

¿Qué le preocupa por estos días?

“Estar muy preocupado por el día después, puesto que cada día nos lo están atrasando mucho. Nos dicen que el modo de vida que conocíamos y que amábamos: los bares, la calle, la noche, abrazarse, besarse, todo eso va a cambiar sustancialmente y eso sí me asusta mucho.

Porque mis momentos favoritos son ir a un restaurante con 15 amigos y tirarnos cuatro horas de sobre mesa brindando. Y no estoy seguro de que eso pueda ser antes de cuatro o cinco meses”.

Agradecimientos al personal médico y el futuro

“Estoy hasta haciendo gimnasia, cosa que me avergüenza mucho, no es una gimnasia de esas que hacen en la tele, sino darle cuatro vueltas a casa todas las tardes antes de salir a aplaudir a los sanitarios (medicos).

Los balcones, las canciones y las historias que se inventa la gente, han dado una lección muy bonita de solidaridad, de poner un hombro donde llorar, de tener piedad y compasión por los que peor lo pasan. Lo que no estoy seguro es de que eso sobrevivia al coronavirus. Se hacen también análisis, muy optimistas, de que vamos a salir mejores, yo no sé porque vamos a salir mejores, pero sí me gusta salir al balcón y ver a los del frente y sentirme hermanado con ellos”.

 

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