Nace el periódico Leonardo Da Vinci

Leonardo, un ejemplo

Un grupo de profesores, estudiantes y padres de familia, deseosos de participar en el debate sobre la agobiante situación que vive Colombia y de buscar salidas progresistas a la crisis, hemos decidido dar vida al periódico Leonardo da Vinci.

Esta modesta publicación se ha bautizado con tan insigne nombre porque la vida y obra del sabio toscano constituyen un legado de particular actualidad. Dedicó cada instante de su existencia al desarrollo de las artes y las ciencias, y la observación, el experimento y el análisis fueron su método. Se declaró enemigo de las “mentirosas ciencias mentales”, como denominó a las especulaciones basadas en el principio de autoridad y en la mera interpretación de los clásicos.

Siempre consideró la experiencia “madre de todos los conocimientos” y sostuvo que los órganos de los sentidos, dedicados a una búsqueda continua y concreta, nos introducen en los más diversos y ocultos aspectos de la naturaleza real. A su vez, concibió la naturaleza como un sistema dinámico global de fenómenos y de fuerzas, de la cual el hombre es parte y motor.

Con estas bases filosóficas participó en primera línea en el Renacimiento e investigó incansablemente los más diversos campos. Legó a la humanidad obras maestras de la pintura universal, y arrumes de códices dan testimonio de sus indagaciones de anatomía, humana y animal; escultura y arquitectura, tecnología y mecánica militar, cartografía y topografía, matemática y geometría, óptica y fisiología. Materias a las que agregó geología, hidrología, aerología. Hasta los artefactos para fiestas y ceremonias fueron objeto de sus experimentos. ¡Casi no hubo campo que su genio voraz dejara inexplorado!

No se limitó a percibir la rica variedad de la naturaleza. Entendió la relación íntima entre mente y sentidos, y consideró que la ciencia y el arte están unidos por los mismos vínculos. Sus aportes a la pintura universal reflejan este punto de vista. Mediante laboriosas observaciones y meticulosos esfuerzos logró captar las más sutiles variaciones lumínicas, con las que llegó a sugerir la perspectiva atmosférica conocida como sfumato. Creó la estructura geométrico-arquitectónica de la pirámide o la elipse y, mediante la superposición de planos claros y obscuros dotó de profundidad a sus cuadros. Dio vida a las figuras humanas al reemplazar las posiciones estáticas por otras llenas de movimiento. Animó los rostros, en los que logró plasmar la sicología de los personajes. Todos estos fueron frutos de la íntima relación, cultivada por Leonardo, entre exploración sensorial y reflexión, experimento y análisis, arte y ciencia.

¿Quién podría negar que ese amor al conocimiento y a las artes, ese desprecio a las teorías místicas y especulativas, ese combativo e indoblegable espíritu progresista y esa dedicación absoluta son indispensables para que Colombia se ponga en pie y derrote la dominación externa, que cada día sume a la nación en la ignorancia, el atraso y la miseria?

Desde las columnas de Leonardo da Vinci nos proponemos estimular el debate y la lucha. Serán tribuna para quienes se atrevan a escribir ya sea acerca de los problemas de actualidad o a incursionar en los campos de la literatura y el arte. Darán acogida a todos quienes denuncien a los enemigos de la educación pública y del pueblo. Serán intransigentes con quienes oprimen a los humildes, pero representarán una mano amiga para las diferentes expresiones de quienes añoran una Colombia mejor. Amigos lectores: hagan de este incipiente esfuerzo periodístico un altavoz de sus inquietudes, afanes e inconformidades.

 

 

 

 

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